viernes, 5 de febrero de 2010

Estadísticas sobre el sector eólico en 2009

España, líder europeo en instalación de energía eólica en 2009. En la Unión Europea se ha instalado más potencia de energía eólica que de cualquier otra tecnología de generación eléctrica. España, con 2.459 MW nuevos, fue el país europeo que más instaló, según las nuevas estadísticas publicadas por la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA).

Por Construarea.com - 05/02/2010

La industria eólica pasa por un gran momento. Las nuevas estadísticas publicadas por el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC) demuestran que la eólica goza de una excelente salud en todo el mundo ya que la potencia eólica creció en un 31% en 2009, añadiendo 37.500 MW al total de las instalaciones que suman 157.900 MW.

España ha sido el país que más ha instalado en el Viejo continente según los datos ofrecidos por la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) que ha anunciado que durante 2009 se ha dado un incremento del 23% respecto al año 2008 con un total de 10.163 MW de nueva potencia. El mercado eólico mundial para las instalaciones de aerogeneradores en el 2009 asciende a unos 45.000 millones de euros.

GWEC calcula que alrededor de medio millón de personas trabajan hoy en la industria eólica en todo el mundo. Los mercados con importante crecimiento siguen siendo Asia, Norte América y Europa, cada uno de ellos han instalado más de 10.000 MW de nueva potencia en 2009.

China, líder en incremento en 2009
China fue el mercado mundial de mayor incremento en 2009, casi duplicando su capacidad de generación de energía eólica, pasando de 12.000 MW en 2008 a 25.100 MW a finales de 2009, lo que supone una nueva potencia de 13.000 MW. Por su parte, India ha instalado una nueva potencia de 1.270 MW, que sumada a las pequeñas aportaciones de Japón, Corea del Sur y Taiwán hacen que Asia sea el mayor mercado regional de energía eólica en 2009 con más de 14.000 MW de nueva potencia.

Estados Unidos por su parte, y contra todo pronóstico gracias a la aplicación de la Ley de Recuperación enfocada claramente al desarrollo de la energía eólica, ha instalado cerca de 10.000 MW en 2009 de energía eólica, aumentando la potencia instalada del país en un 39% y sumando un total de potencia conectada a la red de 35.000 MW.

"El rápido y continuo crecimiento de la energía eólica a pesar de la crisis financiera y la recesión económica es testimonio del atractivo inherente de esta tecnología limpia, segura y rápida de instalar. La eólica se ha convertido en la energía elegida por un número cada vez mayor de países en todo el mundo ", ha indicado Steve Sawyer, secretario general de GWEC.

Por su parte, la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) ha destacado que durante 2009 se ha instalado más potencia de energía eólica en la Unión Europea que de cualquier otra tecnología de generación eléctrica, con un total de 10.163 MW de nueva potencia, un incremento del 23% respecto al año 2008. Del total, 9.581 MW son en tierra y 582 MW en el mar. El 39% de toda la nueva potencia instalada en 2009 fue de energía eólica, seguida por el gas (26%) y la energía solar fotovoltaica (16%). En conjunto, las tecnologías renovables representan el 61% de la nueva potencia instalada en 2009.

La potencia total acumulada de energía eólica en la UE asciende a 74.767 MW, frente a los 64.719 MW que había a finales de 2008, siendo Alemania el país de la UE con la mayor potencia instalada, seguido de España, Italia, Francia y Reino Unido.

Los países con mayor porcentaje de nueva potencia instalada en 2009 son España (24% - 2.459MW), seguido por Alemania (19% - 1.917MW), Italia (11% - 1.114MW), Francia (11% - 1.088MW) y Reino Unido (10 % - 1.077MW). "Es un buen resultado en un año difícil", ha declarado Christian Kjaer, consejero delegado de EWEA. "Una vez más, las cifras confirman que la energía eólica, junto con el resto de tecnologías renovables y el cambio del carbón por el gas contribuyen de manera notoria a la reducción de carbono en Europa, al mismo tiempo que generan actividad económica y nuevos empleos para los ciudadanos europeos".

Por su parte, la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) ha destacado que durante 2009 se ha instalado más potencia de energía eólica en la Unión Europea que de cualquier otra tecnología de generación eléctrica, con un total de 10.163 MW de nueva potencia, un incremento del 23% respecto al año 2008. Del total, 9.581 MW son en tierra y 582 MW en el mar. El 39% de toda la nueva potencia instalada en 2009 fue de energía eólica, seguida por el gas (26%) y la energía solar fotovoltaica (16%). En conjunto, las tecnologías renovables representan el 61% de la nueva potencia instalada en 2009.

La revolución de los bioplásticos en Brasil

Este artículo ha sido escrito por Rosalía Morales, Daniel Pulido, Summer Ticas, y María Trigo, todos ellos miembros de Lauder Class 2010, Wharton College, University of Pennsylvania, Filadelfia, USA. Publicado el: 15/05/2009. http://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&ID=1704 

La producción de plásticos a partir de fuentes renovables constituye la próxima frontera en la búsqueda de nuevos modos para reducir nuestra dependencia del petróleo y el impacto que generamos sobre el medioambiente. Sin embargo, el país a la vanguardia en estos desarrollos no tiene la consideración de potencia tecnológica. Después de décadas de investigación y compromiso con una tecnología basada en el etanol extraído de la caña de azúcar, Brasil es el líder en este sector. Su tecnología ha demostrado ser sostenible con el medioambiente y podría cambiar incluso los modos de fabricación de los bienes, desde automóviles hasta productos cosméticos.

Dado que los plásticos son un material imprescindible en la vida moderna, hacer que su producción sea más sostenible puede tener un importante impacto positivo sobre el medio ambiente. El consumo anual de plásticos en el mundo se ha multiplicado por veinte desde los años 50, superando en la actualidad las 150 millones de toneladas. Se estima que la producción de 1 kilo del plástico más común precisa energía equivalente a 2 kilos de petróleo y materias primas; además, emite aproximadamente 6 kilogramos de dióxido de carbono. Los plásticos “verdes” podrían tener un gran futuro a la hora de paliar estos efectos negativos. Tal y como señalaban directivos de Braskem, el fabricante petroquímico y de plásticos líder en Latinoamérica, el desarrollo de los bioplásticos no sólo contribuirá a la prevención del calentamiento global y del agotamiento de los recursos petrolíferos; su naturaleza reciclable también tendrá efectos sobre la gestión de los residuos en las zonas urbanas y abrirá la posibilidad de revolucionar el ciclo de producción y uso energético en todos sus aspectos, creando un ciclo de producción, reciclaje y reutilización que se auto refuerza.

Los plásticos verdes, también denominados bioplásticos, están fabricados al 100% por materias primas renovables (como etanol obtenido a partir de plantas), tienen las mismas características que los plásticos que se obtienen a partir del petróleo y son completamente reciclables. Los bioplásticos no tienen necesariamente que ser biodegradables. Tal y como señala Jeffrey Wooster, gestor de la cadena de valor en Dow Chemical, el mayor fabricante de plásticos del mundo, “al final se trata de las emisiones de carbono”, y los plásticos producidos a partir de fuentes renovables tienen un efecto positivo sobre el carbono. En comparación con la producción de plásticos derivados del petróleo, que emiten dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, la producción de plásticos verdes de hecho absorbe CO2 (durante la fotosíntesis en los campos de caña de azúcar). Entre 2,1-2,5 kilos de CO2 son retirados de la atmósfera por cada kilo de plástico verde manufacturado.

Los mayores fabricantes, Braskem y Dow, están de acuerdo en que los plásticos verdes reciclables normalmente obtienen mejores resultados que las alternativas biodegradables en los análisis de sostenibilidad. Los plásticos verdes biodegradables duran menos tiempo, es necesario separarlos del resto de materiales reciclables convencionales y emiten metano (un potente gas de efecto invernadero) cuando se descompone en los vertederos. Por otro lado, los plásticos verdes almacenan el CO2 absorbido durante la fotosíntesis durante largos periodos de tiempo mientras se recicla y emplea para otras cosas. Al final de su vida útil, los plásticos verdes pueden quemarse para recuperar su contenido energético.

Según directivos de Braskem, el aspecto revolucionario de esos productos es que no son biodegradables, sino renovables. En otras palabras, pueden ser reciclados sin amenazar el proceso, como sería por ejemplo el caso del ácido poliláctico, el plástico biodegradable más común producido a partir de etanol obtenido del maíz. Al final de su vida útil, los bioplásticos no biodegradables pueden ser incinerados con otros residuos urbanos para generar electricidad u otro tipo de energía. Teniendo en cuenta la cada vez menor oferta de vertederos en áreas urbanas como São Paulo y diversas ciudades europeas, la capacidad de incinerar los residuos de una manera sostenible y generar energía es realmente atractiva.

La tecnología que se emplea en la actualidad en Brasil para fabricar plásticos verdes es muy eficiente. El etano, materia prima para hacer plásticos, puede ser manufacturado simplemente retirando una molécula de agua (H2O) del etanol obtenido a partir de la caña de azúcar a través de un proceso de deshidratación. Al final, los plásticos producidos de este modo tienen las mismas características que los plásticos convencionales obtenidos a partir de materias primas fósiles, como nafta o gas natural. Gracias a sus características, los plásticos obtenidos a partir del etanol de caña de azúcar pueden competir ventajosamente con los plásticos convencionales, obtenidos a partir del petróleo, e incluso pueden venderse con una prima a los consumidores concienciados con el medio ambiente. Aunque aún no existe ninguna certificación oficial, hasta el momento los laboratorios del carbono se han encargado de certificar que los plásticos producidos se obtienen en su totalidad de fuentes renovables.

Plásticos a partir de la harina de maíz

Brasil no es el único país en el que se fabrican en la actualidad bioplásticos. Hace más de una década que en Estados Unidos existe la tecnología, pero la materia prima más empleada suele ser el maíz. NatureWorks, una joint venture entre Cargill y Toijin, ya dispone de una fábrica que puede producir 140.000 toneladas de plásticos biodegradables a partir de harina de maíz en Blair, Nebraska. La empresa Matabolix, de Cambridge, Massachussets, está construyendo una fábrica para producir plásticos biodegradables a partir de harina de maíz. Asimismo, Dupont ha puesto en marcha un proyecto para duplicar sus ingresos procedentes de fuentes renovables para el año 2015, y se ha asociado con Plantic Technologies, de Australia, para producir plásticos a partir de la harina de maíz. En Europa también hay varios proyectos. Innova Films del Reino Unido está construyendo una nueva fábrica para fabricar 28.000 toneladas de film plástico transparente a partir de celulosa; Movamont, de Italia, lleva fabricando plásticos a partir de harina de maíz y poliéster biodegradable desde hace más de 10 años.

No obstante, la producción en estos países es menos competitiva en términos de costes y se concentra principalmente en proyectos de pequeña escala patrocinados por empresas biotecnológicas especializadas. El reciente incremento en el precio del petróleo ha proporcionado aún mayores ventajas en costes para materias primas renovables como el maíz o la caña de azúcar, en particular en Brasil; asimismo ha fomentado que las grandes compañías petroquímicas pongan en marcha importantes proyectos para fabricar plásticos verdes.

En junio de 2007, Braskem anunciaba la producción con éxito del primer plástico internacionalmente certificado fabricado a partir del etanol de la caña de azúcar. Un mes más tarde, Dow formó una joint venture con Crystalsev, líder en la producción de etanol en Brasil, para fabricar también bioplásticos. Ambas empresas se han dado prisa en alcanzar niveles de producción comerciales. Braskem está construyendo una fábrica de 300 millones de dólares en su complejo Triunfo con capacidad para producir 200.000 toneladas de plásticos verdes al año. Su inauguración se espera para el año 2010-11, y será la primera fábrica de este tipo en incorporarse a los círculos comerciales. Al mismo tiempo, Dow y Crystalsev están construyendo la primera instalación integrada (plantación de caña de azúcar y etanol junto a una fábrica de plásticos) para producir bioplásticos. Esta instalación producirá 350.000 toneladas métricas de plásticos y se espera que empiece a producir en 2011, convirtiéndose en una parte clave de la estrategia de crecimiento de Dow en Brasil.

Aunque esta instalación integrada tardará algo más tiempo en estar operativa, permitirá a Dow y Crystalsev aprovechar importantes sinergias en el proceso de producción, como el uso del agua resultante de la conversión de etanol en etano o la cogeneración de electricidad empleando los subproductos de la producción de caña de azúcar. En un principio Braskem invertirá únicamente en una fábrica para producir etano a partir de etanol adquirido en el mercado, empleado este material como input en una de sus fábricas manufactureras ya existentes. “Estamos siguiendo esta estratega para conseguir la ventaja del pionero en un mercado en expansión para productos considerados con el medio ambiente”, dice Manoel Carnauba, vicepresidente de materias primas básicas en Braskem. La segunda fábrica de bioplásticos de Braskem, que empezará a producir entre 2012 y 2014, será una instalación completamente integrada para explotar sinergias de producción.

Como productor del país, Braskem conoce el mercado local del etanol y mantiene buenas relaciones con los suministradores. Para Dow, crear una joint venture con Crystalsev fue el mejor modo de aprovechar la tecnología local para producir etanol y acceder a grandes cantidades de materia prima orgánica. “Crystalsev era puntera en este negocio, su cultura era similar y sus objetivos compatibles, lo cual minimiza el riesgo asociado de cualquier proyecto”, dice Alberto Ulriksen, director de polietileno para Dow Latinoamérica.

Para Dow el proyecto en un principio era un modo de crear una base de activos plásticos en Brasil y garantizar el acceso a materia prima orgánica a precios competitivos. “No teníamos acceso a la materia prima orgánica: teníamos que comprar el etileno. Eso no encaja con el espíritu de Dow. El único modo en que nos dimos cuenta que podríamos introducirnos en Brasil fue a través de la materia prima del etanol. Ese fue el principal motivo [del proyecto]", dice Ulriksen. No obstante, algunos objetivos sostenibles también desempeñaron un papel importante en la decisión de entrada de Dow. “Una de las cosas que nos atrajo fue el tema de la sostenibilidad, en parte porque es un gran paso adelante en la huella del carbono y tiene un alto valor en el mercado”, añade Ulriksen.

La inmersión de Braskem en los bioplásticos no obedeció a ninguna necesidad de acceder a materias primas a precios competitivos, sino a la oportunidad de capitalizar la creciente demanda de productos verdes. Tras haber alcanzado un nivel competitivo en costes en la producción de plásticos basados en la caña de azúcar, Braskem quiere lograr cierta diferenciación del producto y crear un nicho de mercado para su producto. “Braskem se está posicionando en los bioplásticos como un producto de alta calidad cuyo precio por tanto será superior al del plástico convencional. Esta estrategia no tiene nada que ver con los costes, sino más bien con el valor adicional que el producto proporcionará al capturar CO2 de la atmósfera y reducir el efecto invernadero”, dice Luiz Nitschke, director de biopolímeros en Braskem, con sede en São Paulo. “Braskem espera que su bioplástico biopolímero se venda a un precio 50% superior al del plástico convencional petroquímico”.

Dow comercializará sus plásticos verdes bajo la misma marca que emplea para sus resinas plásticas basadas en combustibles fósiles, Dowlex. Aunque esta marca disfruta de un alto nivel de reconocimiento entre los clientes industriales, no es muy conocida por los consumidores finales. Por otro lado, Braskem está trabajando con los departamentos de marketing de empresas de los sectores automovilístico, embalaje de productos alimenticios, productos cosméticos y de higiene personal, los cuales podrían utilizar aplicaciones de plásticos verdes para beneficiarse de la creciente demanda de productos sostenibles. “Si Braskem y sus socios son capaces de crear valor de mercado y transmitirlo correctamente, el producto será rentable independientemente de la evolución de los precios del petróleo”, sostiene Nitschke. En septiembre de 2008 la empresa firmaba un acuerdo de distribución con Toyota Tsusho, el brazo comercial del fabricante automovilístico, para vender su producción futura de plásticos verdes a clientes asiáticos. Asimismo, recientemente Braskem anunciaba la certificación de otro tipo de plástico verde que puede ser empleado en el sector automovilístico.

En sus instalaciones Braskem ha producido a modo de prueba pequeñas cantidades de producto, y ya está haciendo publicidad utilizando bienes de consumo visibles y acontecimientos deportivos. En junio de 2008, en asociación con Brinquedos Estrela, fabricante líder de juguetes en Brasil, Braskem empezó a producir las piezas de un “Monopoly sostenible”, una versión respetuosa con el medioambiente del popular juego de mesa que se está vendiendo en tiendas Wal-Mart locales con gran éxito. En noviembre de 2008 el conductor de Formula 1, y ganador del Gran Premio de Brasil, Felipe Massa recibía el primer trofeo bioplástico del mundo, fabricado con plásticos verdes de Braskem.

Como empresa multinacional en un mercado emergente, Braskem considera que los plásticos verdes son un modo de lograr el liderazgo global. El objetivo último de la empresa es convertirse en el productor líder de plásticos verdes del mundo aprovechando su fuerte base de producción de Brasil, su ventaja por haber sido pionero y la vanguardia en tecnología gracias a sus más de 10 años de experiencia y sus importantes inversiones en I+D. Braskem ve un nicho de mercado en las economías desarrolladas, en particular en Europa y Japón, donde diversos estudios han demostrado que los consumidores están dispuestos a pagar una prima por productos sostenibles y las legislaciones medioambientales obligan a utilizar plásticos fabricados a partir de fuentes renovables. Según algunos ejecutivos de la empresa, Braskem ha recibido solicitudes que triplican el volumen de producción que alcanzará en 2010 (600.000 toneladas). No obstante, esta cantidad representa sólo el 1% del mercado de plásticos global.

Por su parte, Dow considera que su proyecto de plásticos verdes en Brasil es una más de las estrategias innovadoras renovables que está implementando por todo el mundo. “Se trata de una gota en el océano, pero dicha gota tiene un color verde azulado”, sostiene Ulriksen sugiriendo que la producción de plásticos verdes no puede sustituir en su totalidad la producción de plásticos basados en combustibles fósiles de Dow, pero que puede permitir a la empresa introducirse en el mercado brasileño del polietileno. No obstante, Dow no descarta la posibilidad de utilizar a Brasil como plataforma exportadora. Según Wooster, “los canales globales de distribución de Dow siempre estarán disponibles para aprovechar los mercados exteriores”.

“Brasil nos escogió”

Brasil ofrece tanto a Dow como a Braskem la oportunidad de explorar la producción de plásticos a partir de fuentes renovables, ya que disfruta de una ventaja competitiva en relación con otros países donde el coste para fabricar la misma cantidad de etanol se duplica. “No escogimos Brasil. Brasil nos escogió”, añade Ulriken para describir el atractivo de Brasil como plataforma para la producción de plásticos basados en fuentes renovables. “La producción brasileña de caña de azúcar es un modo mucho más eficiente de producir etanol que cultivar maíz en Estados Unidos”, dice Wooster.

Efectivamente, Brasil es el líder y productor de caña de azúcar más eficiente del mundo. La caña de azúcar en Brasil se emplea como input básico en un montón de productos de valor añadido, como puedan ser productos alimenticios, biocombustibles, bioelectricidad y ahora plásticos. Brasil empezó a utilizar etanol como combustible a principios de los años 20, alcanzando su apogeo durante la crisis del petróleo de los 70, cuando el gobierno implementó el programa ProAlcool. Gracias a las desgravaciones fiscales y subsidios concedidos a los productores de caña de azúcar, las inversiones empezaron a llegar al sector y se construyeron grandes destilerías para convertir la cosecha en etanol, en especial en el estado de São Paulo. En los 90 el gobierno retiró los subsidios y el control de precios sobre el etanol, dando paso al primer mercado auto sostenido del mundo. Si suponemos que el precio del petróleo es al menos 40 dólares por barril, el etanol brasileño es competitivo frente a la gasolina.

A menudo se critican las producciones de etanol debido a los supuestos impactos negativos sobre la oferta de alimentos y sobre el medioambiente. No obstante, estas críticas no tienen ningún fundamento en el caso de Brasil. En primer lugar, en Brasil la tierra es abundante, y la producción de etanol apenas supone el 1% de las tierras de cultivo del país. Asimismo, aproximadamente el 65% del reciente incremento en la producción de caña de azúcar tuvo lugar en tierras de pasto altamente degradadas. Por último, aún es posible incrementar la productividad de las tierras empleadas para pasto del ganado, lo cual reduciría la presión sobre las tierras disponibles para otros usos agrarios.

La producción de etanol está muy lejos de amenazar la selva tropical del Amazonas. Las plantaciones se encuentran principalmente en el sur y centro del país, aproximadamente a 2.500 kilómetros del Amazonas. Además, el clima y las condiciones del terreno en la región del Amazonas hacen inviable la producción de caña de azúcar. Contrariamente a lo que se piensa, la producción de etanol a partir de caña de azúcar no tiene un impacto negativo sobre la producción de otros bienes agrarios. De hecho, la producción tanto de caña de azúcar como de productos alimenticios ha aumentado significativamente en Brasil en los últimos años. El esfuerzo realizado por Brasil para transformar la producción de caña de azúcar en un negocio agrario sostenible y de alto rendimiento ha tenido como resultado un mayor rendimiento en la producción de etanol del mundo, y ha permitido un incremento paralelo de la producción de otros cultivos agrícolas, como los cereales o las semillas de soja. Por término medio, el rendimiento del etanol elaborado con caña de azúcar brasileña es 6.800 litros por hectárea; en Europa el rendimiento de la remolacha es de 5.500 litros y 3.800 para el maíz estadounidense. Es más, se espera que las nuevas tecnologías aumenten significativamente el rendimiento de la caña de azúcar en los próximos años.

El empleo de tecnología vanguardista y operaciones altamente eficientes en las destilerías también implica que el etanol brasileño basado en la caña de azúcar proporciona una clara ventaja en costes. Las eficiencias de producción mantienen los precios por debajo de 0,23 dólares el litro; para el etanol obtenido a partir del maíz estadounidense dicho precio alcanza los 0,39 dólares por litro y 0,52 dólares para el etanol obtenido a partir del trigo europeo. Dichos costes y las ventajas en recursos están atrayendo el interés de los inversores en el sector; las empresas también se están esforzando en utilizar etanol para crear otros productos además de combustible.

En la actualidad el país produce 487 millones de toneladas de caña de azúcar y 22.000 millones de litros de etanol. Con la cosecha de caña de azúcar 2007-2008 se espera que la producción de etanol en Brasil supere los 22.000 millones de litros. A lo largo de 2008 se espera la puesta en marcha de 29 nuevas destilerías; asimismo se espera que la inversión en el sector alcance los 33.000 millones de dólares para 2012. Tanto Dow como Braskem tiene pensado utilizar en 2012 unos 300 litros de etanol para producir plásticos verdes en Brasil.

Tal y como explicaba Bruno Pereira, manager de desarrollo de productos plásticos en Dow, “no hay otro lugar en el mundo donde una materias prima orgánica renovable -y de la que se puede disponer a esta escala-, se produzca de una manera tan responsable”, confirmando así el tremendo potencial de Brasil para convertirse en productor líder global, no sólo de etanol sino también de bioplásticos. Incluso con la actual caída en el precio del petróleo, la producción de bioplásticos en Brasil sigue siendo muy atractiva debido a su competitividad en costes y su creciente demanda, como por ejemplo el mayor interés de los consumidores en embalajes respetuosos con el medioambiente o la importancia que han adquirido los temas de sostenibilidad entre los fabricantes mundiales.

En el futuro los consumidores podrán conducir coches que no sólo funcionan con etanol, sino que están parcialmente fabricados con dicho producto; los consumidores podrán adquirir bebidas alcohólicas en botellas fabricadas a partir del alcohol y disfrutar del sabor de caramelos envueltos en plástico derivado de la caña de azúcar. Sin embargo, aún queda un largo camino por delante. Se estima que la producción anual global de plásticos verdes aumentará alrededor de un millón de toneladas métricas para 2011, lo cual apenas representa el 0,7% de los plásticos que se emplean en la actualidad. De hecho, las 550.000 toneladas métricas de bioplásticos que Brasil producirá para 2012 apenas lograrán satisfacer el 1% de la demanda mundial de plásticos.


Noticia de la Agencia EFE: Brasil recibe $1.335 millones en inversiones para plásticos verdes


Brasil, a través de las mayores empresas del sector petroquímico, recibirá más de $1.335 millones de inversiones destinadas a la investigación y producción de plásticos "verdes", en especial derivados del etanol de caña de azúcar y glicerina, reveló hoy un estudio.

El Instituto Socioambiental del Plástico, entidad que analiza el impacto de la industria del plástico en Brasil en el ambiente, señaló que una investigación para cambiar la imagen negativa del producto ante algunos sectores de la sociedad, determinó que el país tendrá en los últimos años una inédita inversión para los plásticos "verdes".

Los datos, que tornan al país suramericano como líder mundial en la tecnología de los plásticos "verdes", se recogieron en empresas líderes del sector como Braskem, Dow Brasil, Nova Petroquímica y Solvay, que buscan reducir su dependencia del nafta para la producción de resinas.

La utilización del plástico para empaques, en su mayoría para el sector alimenticio, se incrementó en el mundo en los últimos 20 años, pero la masificación de su uso ha recibido críticas, como por ejemplo en lo referente a su descomposición, que según algunos especialistas puede tardar hasta 500 años.

El estudio destacó el grado de reciclaje de Brasil, del 25 por ciento y superior al de países industrializados como Alemania, pero alertó sobre la falta de selección del mismo, pues apenas menos del 10 por ciento de los municipios brasileños hacen una recolección selectiva de las basuras.

Braskem, por ejemplo, obtuvo certificación mundial para la producción de polietileno de etanol de caña de azúcar, con una inversión de cinco millones de dólares para su desarrollo y un proyecto de construcción de una nueva planta, que costará $150 millones.

La nueva planta permitirá la producción anual de 200.000 toneladas de producción de polietileno a partir de finales de 2009.

En el caso de Dow Brasil, filial de la matriz estadounidense, la compañía apostará por el etanol de caña de azúcar como materia prima para las resinas plásticas con la construcción del primer polo alcohol-químico del mundo en la ciudad de Santa Vitoria, en el suroriental estado de Minas Gerais.

El proyecto, previsto para ser concluido en 2011 en asocio con la productora brasileña de azúcar y alcohol Crystalsev, tendrá una inversión total de $1.000 millones y permitirá la producción de 350.000 toneladas anuales de polietileno con el procesamiento de ocho millones de toneladas de caña de azúcar.

La Solvay Indupa anunció, por su parte, 135 millones de dólares para fabricar a partir de 2010 cerca de 60.000 toneladas de resina para producir poli cloruro de vinilo (PVC) de etanol.

Ya la empresa Nova Petroquímica, antigua Suzano Petroquímica y bajo el control de Brakem y la estatal petrolera Petrobras, está invirtiendo $50 millones en una fábrica piloto para producir polipropileno a partir de glicerina residual do biodiesel, proyecto pionero en el mundo.


Información publicada por una de las compañías mencionadas en el cable de EFE sobre este tema (DOW PUBLISHED LITERATURE):
http://www.dow.com/PublishedLiterature/dh_00a6/0901b803800a6d3e.pdf?filepath=plastics_la/pdfs/noreg/768-09732.pdf&fromPage=GetDoc

miércoles, 20 de enero de 2010

La Argentina proveerá litio a la empresa Toyota para la fabricación de autos híbridos

InfoBAE – Negocios – 20 de enero de 2010

Una compañía vinculada con Toyota Motor Corp obtuvo el miércoles un acuerdo de suministro de litio en la Argentina, que podría ayudar a la mayor automotriz del mundo a mantener su liderazgo en vehículos híbridos de gasolina y electricidad.

El acuerdo provocó una subida de casi 50 por ciento, a un nivel cercano al máximo histórico, en las acciones de Orocobre Ltd., una firma que cotiza en el mercado australiano, y es la propietaria y operadora del proyecto de litio.

Se prevé que la demanda de litio, un metal muy reactivo y versátil, crezca a medida que las automotrices optan por las baterías de ión de litio, relativamente caras pero más eficientes, para impulsar los vehículos híbridos y eléctricos.

"Cuando se trata de producción masiva de híbridos, el obstáculo principal ha sido la escasez de baterías", dijo Yoshihiko Tabei, analista jefe de Kazaka Securities. "Toyota está dando un paso por su cuenta para asegurarse los materiales que necesita a fin de garantizar una producción estable".

Toyota Tsusho Corp, una casa de comercialización y abastecedor clave de Toyota que está participada en 22 por ciento por la automotriz, dijo que desarrollará en forma conjunta con Orocobre un nuevo proyecto de litio en Argentina.

Las acciones de Orocobre se dispararon a un récord de 2,04 dólares de Australia, con el mayor volumen que hayan registrado. Esta acción casi ha multiplicado por 10 su valor en los últimos 12 meses, y cerró con una ganancia de 32 por ciento a 1,85 dólares de Australia.

Toyota Tsusho subió 6 por ciento, mientras que las acciones de Toyota Motor cerraron con una pérdida de 0,9 por ciento, en línea con las acciones de otras automotrices. Se estima que el proyecto Salar de Olaroz en la Argentina costará entre 80 y 100 millones de dólares.

La cifra final se determinará después de un estudio de factibilidad, dijo el portavoz de Orocobre Paul Ryan, agregando que el estudio debería completarse a fines de septiembre.

"En la medida que la demanda de autos eléctricos buenos para el medio ambiente continúe creciendo, Toyota Motor tendrá la oportunidad de convertirse en un cliente fundamental ", dijo Orocobre en una declaración.

Alrededor del 50 por ciento de las reservas mundiales de litio se encuentran en Bolivia, pero el país aún no extrae el metal. Chile, China y Brasil también tienen grandes reservas.

Lula inaugura la primera generadora eléctrica del mundo movida por etanol

Diario ABC (http://www.abc.es/) – 20-ene-10 [Agencia EFE]

"El mundo desarrollado va a tener que ver con otros ojos al etanol. Pienso que a la hora de asumir el compromiso y cumplir el Protocolo de Kioto, de disminuir las emisiones de gases del efecto invernadero, va a tener que entrar en la cuestión del etanol", manifestó Lula al inaugurar la planta eléctrica.

La planta cuenta con una turbina bicombustible, movida por gas o etanol, que fue desarrollada por la multinacional estadounidense General Electric y la petrolera estatal brasileña Petrobras, con capacidad para generar 43,5 megavatios que atienden a 150.000 personas, un tercio de la población de Juiz de Fora.

La turbina, la primera del tipo "flex fuel" (gas y etanol), fue desarrollada en un proyecto conjunto de las dos compañías durante tres años y la tecnología pretende ser aplicada a otras que en la actualidad son movidas por diesel y generan entre el tres y el seis por ciento mas de gases y gastan mas más agua.

"Por ahora, tratan esto como si fuera una cosa de país de tercer mundo, una cosa solo de Brasil. Pero ahora van a tener que tratar esto con mucho más respeto", señaló Lula.

La conversión de la turbina, que era originalmente movida solo por gas, fue realizada en la fábrica de la GE en Houston, Texas, pero la compañía pretende que en caso de existir demanda para este tipo de conversión la implementación podrá realizarse en la sede brasileña de Petrópolis, Río de Janeiro.

En el proyecto para el desarrollo de la turbina bicombustible, Petrobras invirtió 45 millones de reales (unos 25,3 millones de dólares).

De otro lado, Petrobras y la Marina brasileña firmaron hoy un acuerdo para un proyecto en la Antártica que pretende establecer la reacción de los biocombustibles brasileños en temperaturas frías.

En la investigación, científicos brasileños estudiarán el comportamiento del etanol, alcohol carburante producido en Brasil de caña de azúcar, y del biodiesel, fabricado a partir de mamona, soja, girasol y otras oleaginosas, en temperaturas bajas.

Con los resultados, Brasil pretende producir una línea especial de biocombustibles para comercializar en el mercado europeo y enfrentar el fuerte invierno en esa parte del mundo.

El proyecto, con una previsión de duración de cuatro años, tendrá una financiación de tres millones de reales (unos 1,69 millones de dólares) por parte de Petrobras e incluye una modificación en el sistema de transporte de combustibles en la Antártica, que era realizado por balsas.

viernes, 15 de enero de 2010

El hombre nuclear

PÁGINA 12 | Suplemento CASH | Domingo, 3 de enero de 2010

Por Fernando Krakowiak - fkrakowiak@pagina12.com.ar

Héctor Otheguy es desde hace dieciocho años gerente general de Invap, una empresa estatal rionegrina especializada en el desarrollo nuclear y aeroespacial. En los últimos años, esta firma se destacó por haber exportado reactores a Perú, Egipto, Australia y Argelia, algo inusual para un país acostumbrado a vender carne y cereales. Además, está fabricando radares y satélites. De este modo, refuta con hechos a quienes califican al Estado de ineficiente y promueven un recorte permanente de sus funciones. En diálogo con Página/12, Otheguy reivindicó la creciente inversión pública en ciencia y tecnología y la decisión oficial de apostar por la energía nuclear, sobreponiéndose a los temores que genera en la población. Además, confirmó que ya está en marcha el proyecto para crear el primer reactor nuclear con tecnología nacional para producir energía eléctrica.

¿Qué ventajas supone la incorporación de la energía nuclear a la matriz energética?

–Por un lado, contribuye a una mayor diversificación para que el país no esté sujeto a las fluctuaciones de una sola fuente de energía. Otra ventaja es que no genera gases de efecto invernadero, porque hoy uno de los principales dramas de la humanidad es el calentamiento global. Un tercer punto a destacar es que la potencia máxima de una central nuclear es aportada en forma constante durante todo el año. Además, económicamente es competitiva en comparación con otras fuentes.

Es competitiva porque subió mucho el precio del petróleo.

–La suba del precio de los hidrocarburos mejoró la competitividad de la energía nuclear, pero incluso con los valores actuales, que son más bajos que los registrados hace algunos meses, sigue siendo competitiva y nadie cree que el petróleo vaya a seguir bajando. Además, la energía nuclear supone una inversión inicial alta, pero los costos de combustible, operación y mantenimiento son bajos y permanecen bastante constantes porque la incidencia del precio del uranio en el costo final es baja.

¿Es la mejor opción a mediano y largo plazo para enfrentar el crecimiento de la demanda de energía eléctrica?

–Debe ocupar un lugar importante, pero no es la única solución. Las energías renovables también cumplen un rol. Acaba de cerrarse una licitación para generar más de 1000 megavatios de origen renovable y la mitad de ellos serán eólicos. La energía solar también está comenzando a ser más competitiva. Pero no son energías para ser consideradas de base. La energía nuclear va a ocupar un lugar central por la experiencia acumulada que tiene el país.

¿Qué porcentaje de la demanda interna abastece actualmente la energía nuclear?

–En la actualidad está alrededor del 7 por ciento y cuando entre a funcionar Atucha II se va a superar el 10 por ciento. A nivel mundial, su participación promedio está cerca del 20 por ciento. En Estados Unidos, el país que tiene más centrales nucleares del mundo, llega al 20 por ciento, y en Francia al 80 por ciento, pero otros países no tienen nada.

El Gobierno aseguró que una vez que se concluya Atucha II se comenzará a construir Atucha III y el reactor nuclear Carem, el primero con tecnología nacional para producir energía eléctrica.

–Argentina es un país nuclear, domina la tecnología y la idea es que no sólo se la use para consumo interno, sino también para exportar. Por eso se tomó la decisión estratégica de desarrollar un generador nuclear con tecnología propia, adecuado a las necesidades del mercado. Estamos hablando de 200 o 300 megavatios. Un tamaño adecuado para países que quieren iniciar su programa nuclear o incrementarlo gradualmente

Pero el Carem que se está desarrollando va a ser de 25 megavatios.

–Ese es un prototipo inicial que está desarrollando la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), pero con la información que se genera con ese generador de 25 megavatios, más la experiencia acumulada, ya se está comenzando con los pasos iniciales del diseño del reactor de 200 o 300 megavatios que en definitiva es el que tiene más sentido económico.

¿Qué otros avances están previstos?

–El plan nuclear argentino que está llevando adelante la CNEA tiene cuatro pilares fundamentales. Uno es la terminación de Atucha II, que está en plena marcha y en 2011 comenzaría a operar, y la construcción de una cuarta central que sería Atucha III. Otro pilar es el desarrollo del reactor nuclear Carem con tecnología nacional. Un tercer objetivo es reactivar las tecnologías de enriquecimiento de uranio, porque la mayor parte de los reactores del mundo funcionan con uranio enriquecido, y el cuarto es todo lo vinculado con aplicaciones en medicina nuclear. Como consecuencia de todas esas acciones está la posibilidad de exportar. Por ejemplo, con Invap hemos logrado un lugar de privilegio entre las empresas que exportan centros de investigación nuclear.

¿Hay mano de obra calificada para concretar los proyectos? Muchos técnicos están en edad de jubilarse y los que vienen detrás son muy jóvenes, porque en los ‘90 se había desestimado el desarrollo nuclear.

–La decisión de reactivar la actividad nuclear se tomó justo a tiempo. Si se hubiera esperado unos años más hubiese sido dramático. Los que tienen experiencia todavía están activos. Algunos han tomado la jubilación, pero siguen aportando porque tienen ganas de que se continúen esos proyectos. Se están logrando mantener las capacidades.

¿No hay riesgo de que los más jóvenes sean tentados para emigrar?

–Es una gran amenaza porque a nivel mundial hay una escasez de recursos humanos especializados, pero estamos tranquilos porque al haber avances en el plan nuclear la gente se queda aunque haya sueldos mejores afuera.

¿No hubo fuga de cerebros en los últimos años?

–Prácticamente no, porque hay muchos proyectos. Hay perspectivas muy interesantes y la gente no se va.

¿Argentina puede afrontar todos los procesos relacionados con el ciclo nuclear o depende de tecnología extranjera?

–A diferencia de otras industrias donde se han comprado procesos industriales, en el caso nuclear la estrategia argentina consistió en impulsar desarrollos propios que incluso permitieron incursionar en otras áreas, como la fabricación de satélites y radares. Por ejemplo, Invap después de haber trabajado en el tema nuclear durante más de veinte años, vio la posibilidad de aplicar esos conocimientos en el área espacial.

¿Por ejemplo?

–Somos la única empresa en Latinoamérica que puede fabricar satélites. Nos ocupamos de todo, excepto de la puesta en órbita. En el caso de los radares, ya fabricamos siete que están colocados y para fines de 2011 todo el país va a estar radarizado para el control del tráfico aéreo con radares nacionales. Es una tecnología que se desarrolló íntegramente en la Argentina y se pudo hacer porque el gobierno nacional confió en la materia gris nacional y apostó con hechos concretos. Nuestra expectativa es que esto se prolongue más allá de quien esté a cargo del Gobierno. Queremos que sea una política de Estado.

¿El Estado está en condiciones de financiar el programa nuclear o debe aliarse con el sector privado?

–El Estado ha hecho una inversión grande a través de la CNEA, que ha permitido avanzar y tiene que seguir invirtiendo en desarrollos de frontera porque eso no lo puede hacer una empresa privada. Ni en Argentina ni en ningún otro país del mundo. Todas las investigaciones de punta en tecnologías complejas las pagan los gobiernos. Eso va a tener que seguir siendo así.

Pero hay algunos proyectos, como la construcción del reactor Carem, que se vienen demorando hace varios años, ¿hay recursos suficientes para hacerlo?

–Este Gobierno demostró en los hechos que apuesta por la materia gris. Creó un Ministerio de Ciencia y Tecnología, mejoró los sueldos de los científicos, incorporó gente joven a la CNEA y al Conicet y puso dinero para hacer los proyectos. Hay veces en que uno ve que se habla mucho y se hace poco. En este caso es al revés, se hizo mucho y se comunicó poco.

¿Y por qué se demora el Carem?

–En la década del 90 no hubo una política adecuada. Recién en el 2000 se aprobó una ley que asignaba los fondos para el desarrollo del Carem, pero después vino la crisis. Ahora el proyecto resurgió y todavía está la ventana de oportunidad para hacerlo. La idea es que el desarrollo básico lo haga el Estado. El proyecto va a demorar cinco años. Ahora han sometido el informe preliminar de seguridad a la autoridad regulatoria nuclear. Se espera que el año que viene empiece la obra civil.

Invap fabricó un reactor nuclear que funciona en Pilcaniyeu, ¿qué diferencia hay entre ese reactor y el Carem?

–El reactor que está en Bariloche es de potencia cero, no genera electricidad. Es una herramienta de validación de los conceptos y de la tecnología que se está utilizando para hacer el prototipo del Carem. Si nos largáramos a hacer el prototipo basados nada más que en cálculos correríamos el riesgo de invertir mucho dinero en algo que por ahí no funciona. Esto permite garantizar el funcionamiento con una inversión menor. Lo mismo ocurre con la fabricación de los satélites. Cuando se fabrica un satélite, el que vuela es el satélite propiamente dicho, pero previo a eso se hacen tres satélites más, no completos. Uno para probar el modelo térmico, otro para ver si la estructura va a soportar el momento de despegue, y otro para testear la ingeniería electrónica. Se termina casi con cuatro satélites para hacer uno que vuele. El mismo proceso se puede ver en lo nuclear.

¿Y qué diferencia hay entre el proyecto del Carem y el reactor que vendieron a Australia?

–El Carem es un reactor cuyo objetivo fundamental, acoplado a una central, es producir vapor para mover una turbina y generar electricidad. Como los reactores de Embalse y Atucha, pero más chico y nacional, porque Embalse es de tecnología canadiense y Atucha de origen alemán. Los reactores de investigación, como el que se instaló en Australia, no sólo no producen electricidad, sino que consumen, y el calor que genera la reacción nuclear hay que extraerlo con bombas y torres de enfriamiento. El calor es un estorbo porque son para producir radioisótopos, hacer análisis químicos y dar tratamiento médico a ciertos tipos de cáncer, mientras que en el Carem el objetivo es tener mucho calor para generar electricidad.

‘Hopenhage’, la esperanza que no fue

EL CRONISTA (http://www.cronista.com/notas/216237-hopenhage-la-esperanza-que-no-fue)

Por Mariana García Torres
Vicepresidenta del Ente regulador de agua y saneamiento. Directora por el GCBA

Del 7 al 18 de diciembre se desarrolló en Dinamarca la COP 15, la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Los funcionarios buscaron acordar un documento que reemplace al Protocolo de Kyoto, elaborado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en el año 1998, el cual vence en el 2012.

12 días.192 países. 100 líderes mundiales, 34 mil personas acreditadas, 1500 detenidos, 100 mil millones de dólares y un acuerdo entre pocos. Así fue la tan esperada (y decepcionante) Cumbre de la ONU sobe el Cambio Climático. Números y dólares parece ser lo único que nos ha dejado Copenhague. De aquel discurso inaugural, con el juego de cambiar las letras de la ciudad anfitriona por la de Hopenhague, repleto de justamente esperanza, (del inglés "Hope") a un acuerdo no vinculante, que no establece límite de emisiones y que suspende la fecha límite de 2010 para firmar un nuevo Tratado.

Si bien es en un principio una buena noticia que dos de los países firmantes sean Estados Unidos y China, por las diferencias que estos venían manteniendo, el hecho de no haber conseguido un nuevo tratado evidencia que la tan anunciada ultima oportunidad, ha sido un rotundo fracaso.

El ultimo informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) se han documentado y establecido algunos efectos cuyo impacto, más allá de ser inexacto, es ineludible: los glaciares deshelándose, las sequías como consecuencia de la evaporación terrestre y marina, numerosas inundaciones provocadas por intensas lluvias y fuerte crecida en el nivel del mar. Según el informe presentado por la CEPAL en la Cumbre si la temperatura de la Tierra aumenta en 2 grados centígrados, en América Latina la producción agrícola se tornara negativa por la degradación de la tierra y el costo del cambio climático será igual al 137% del PBI de la región. Todos son concientes de las graves consecuencias que el incremento de la temperatura genera. En sus discursos y presentaciones, los líderes mundiales y sus delegados lo han expresado, pero a quedado solo en palabras, sin acuerdo de partes.

El compromiso de los países desarrollados a reducir las emisiones, era claramente la señal que se estaba esperando. Voces expertas han indicado que es quizá la ultima oportunidad de lograr un compromiso, algunos mas escépticos que otros, algunos más llenos de esperanzas que de realidades.

Schumpeter destacó hace más de 70 años la importancia de los descubrimientos y fenómenos tecnológicos en el crecimiento económico, quizá sea tiempo de que la inversión en tecnologías sustentables acompañe ese crecimiento, y se cumpla la teoría del economista austríaco y las generaciones futuras puedan analizar este momento como aquel en una generación que se comprometió por un cambio real. Nos espera, México para el 2010.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Cambio climático costaría 137% del PIB actual de América Latina y el Caribe para 2100

Informe CEPAL ante Cumbre de Copenhague: Sin acciones internacionales de mitigación, la región podría sufrir pérdidas importantes en el sector agrícola y en la biodiversidad, fuertes presiones sobre la infraestructura y aumento en la intensidad de eventos extremos.


(16 de diciembre, 2009) En caso de no haber un acuerdo internacional para mitigar los efectos del cambio climático, el costo para América Latina y el Caribe podría equivaler hasta 137% del PIB regional actual para 2100, señala el informe de la CEPAL La economía del cambio climático en América Latina y el Caribe. Síntesis 2009.

El estudio, que identifica los impactos económicos del cambio climático en la región, fue presentado hoy en un evento paralelo a la XV Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (conocida como COP 15), que se realiza en Copenhague.

El informe proyecta que, sin acciones internacionales de mitigación, la región podría sufrir para fines del siglo pérdidas importantes en el sector agrícola y en la biodiversidad, fuertes presiones sobre la infraestructura y aumento en la intensidad de eventos extremos, que se acumularían hasta representar cifras importantes del PIB actual.

Las estimaciones se basan en cálculos de 15 países: Argentina, Belice, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay.

El informe fue elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, con la colaboración de los gobiernos de Alemania, Dinamarca, España y Reino Unido, así como la Unión Europea, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Mecanismo Mundial de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y una amplia red de instituciones académicas y de investigación.

Aunque es la segunda región mundial que menos emite gases de efecto invernadero detrás de África, América Latina y el Caribe está sufriendo los efectos del calentamiento global más que ninguna otra, según el informe. De ahí la urgencia de que la región cuente con apoyo tecnológico y financiero de los países desarrollados en sus esfuerzos de adaptación y mitigación del fenómeno.

El informe recalca que los costos económicos son muy heterogéneos entre países y regiones y tendrán un comportamiento poco predecible (no lineal) a lo largo del actual siglo.

Por ejemplo, algunas naciones tendrían beneficios temporales en sus sectores agrícolas como consecuencia de aumentos de temperatura menores a 2ºC y los cambios en las precipitaciones, aunque en el largo plazo predominarían los efectos negativos. Con un incremento de la temperatura planetaria superior a 3ºC, algunos países o regiones podrían perder hasta 30% ó 40% de su biodiversidad.

Argentina, Chile y Uruguay tendrían efectos positivos en su productividad agrícola si la temperatura aumentara entre 1,5ºC y 2ºC en el período 2030-2050. Sin embargo, si se traspasa este umbral de temperatura los efectos serán negativos.

Para 2100 se calcula que en Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay y Perú las tierras degradadas oscilarían entre el 22% y 62% del territorio. También disminuirá la disponibilidad de agua, sobre todo en América del Sur.

El alza del nivel del mar provocaría desplazamiento de poblaciones y se perderían tierras por inundaciones permanentes. Los pequeños Estados insulares del Caribe se verán muy afectados. Podrían desaparecer los manglares en las costas bajas (en Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa y Guyana) y estarían seriamente amenazadas zonas costeras del Río de la Plata (Argentina y Uruguay).

Un aumento global de la temperatura de 3ºC provocaría también una caída en las precipitaciones sobre la Amazonía, causando un sustancial deterioro de las selvas que poseen la biodiversidad más grande del planeta. La variabilidad climática y los eventos extremos harían que hacia 2100 el costo de los desastres climáticos pase de un promedio anual para el período 2000-2008 de casi US$8.600 millones a un máximo posible de US$250.000 millones.

En este contexto, la CEPAL destaca que es fundamental diseñar una estrategia de política pública regional que permita reducir los impactos más graves del cambio climático, que se base entre otras cosas en:

* Preservar la biodiversidad y los recursos naturales para las generaciones futuras;
* Reconocer la necesidad de revisar los estilos de vida y promover un cambio cultural;
* Promover la innovación tecnológica para un desarrollo sostenible;
* Transitar hacia economías con baja intensidad de emisiones de carbono, reconociendo que la época de utilización de una energía fósil barata y casi ilimitada está concluyendo y ajustar los precios relativos en consecuencia.



lunes, 21 de diciembre de 2009

Acerca de competir para salvar la tierra

En un artículo reproducido en este blog a continuación, Thomas Friedman plantea con cierto pragmatismo, y sin duda racionalidad, que el camino "deseable" (y realizable) que avizora ante la inexorable realidad del cambio climático es el de la competencia entre gigantes (EEUU, China, Europa, Japón) por el liderazgo de la nueva gran industria global, que correctamente "incentivada" hacia la sustentabilidad, al uso de energías renovables, etc., provocará la reacción del mercado ("padre codicia"); reeditando (metafóricamente) la pelea por ser el primero en llegar a la Luna.

Creo que en un mundo de innovación creciente, los países más pequeños (que no entramos en la categoría de gigantes) tendríamos mucho por hacer. Por un lado, no perder la oportunidad de desarrollar una industria sustentable, limpia y, fundamentalmente, diseñada para funcionar integrada en la economía regional (sea este ámbito el MERCOSUR, UNASUR o los acuerdos que se gesten en el futuro), de modo que Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, próximamente Venezuela y también Chile y Bolivia (por los acuerdos 4+1), por ejemplo, sean un territorio único de intercambio y producción para la exportación extrazona.

Por otro lado, es indudable la necesidad de reforzar la inversión en I+D+i aplicadas, porque es en este campo en el que podemos ser competitivos y acortar brechas frente a los países desarrollados, e inclusive generar tecnologías para exportar (un ejemplo es el programa nuclear argentino, referente mundial en uso civil de esa energía).

En síntesis, el artículo de Friedman, pensado con una visión nacional: cómo puede EEUU liderar, seguir siendo la primer economía mundial y a la vez contribuir seriamente a mitigar el calentamiento global, el cambio climático, debe motivarnos a reflexionar sobre la importancia de que los países menos desarrollados alcancemos niveles de desarrollo tecnológico limpio, que nos permitan ser referentes y, a la vez, generar bienestar e inclusión.

Competir para salvar la Tierra

La Nación, 21-Dic-2009 (Traducción: Jaime Arrambide)

Por Thomas Friedman (The New York Times)
 
COPENHAGUE.- Creo desde hace mucho tiempo que existen dos estrategias básicas para lidiar con el cambio climático: la estrategia del "Día de la Tierra" y la estrategia de la "Carrera por la Tierra". La cumbre del cambio climático de Copenhague estuvo basada en la estrategia del Día de la Tierra, y dejó bastante que desear. El resultado de la conferencia es una serie de compromisos confusos, condicionales y limitados, y no queda para nada claro si ayudarán a mitigar el cambio climático a la velocidad y a la escala que necesitamos.

De hecho, quien haya observado la caótica "organización" de la conferencia y las trifulcas entre delegados que marcaron su cierre podría preguntarse si este proceso de 17 años promovido por las Naciones Unidas para construir un marco global que permita hacer retroceder el calentamiento global no se ha roto: demasiados países -193- y demasiadas partes en movimiento. Me voy de aquí con la sensación cada vez más fuerte de que, por el contrario, Estados Unidos debe concentrarse en su propia estrategia de Carrera por la Tierra. Permítanme explicarlo.
Según la estrategia del Día de la Tierra, la mayor amenaza que enfrenta la humanidad es el cambio climático, y nosotros, como comunidad global, debemos cerrar filas y atacar este problema con un mecanismo global que permita codificar y verificar las emisiones y reducciones de dióxido de carbono de todos los países, transfiriendo miles de millones de dólares en tecnologías no contaminantes a los países en vías de desarrollo para ayudarlos a unirse a esta lucha.
Pero como señaló el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en la conferencia, la estrategia del Día de la Tierra sólo funciona "si los países son responsables en el cumplimiento de sus objetivos" y si las naciones ricas realmente ayudan a las más pobres a adquirir fuentes de energía no contaminantes.
Con el actual clima económico mundial, eso nunca podría ocurrir. La única manera de que suceda sería que tuviésemos una "tormenta perfecta", una tormenta lo suficientemente fuerte como para poner fin al debate sobre el calentamiento global, pero no tan fuerte como para causar el fin del mundo.
Mientras no se produzca una tormenta como ésa, que literalmente divida las aguas del mar Rojo y haga entrar en razón a todos los que dudan del peligro claro e inminente que implica el catastrófico cambio climático, seguirán siendo muy poderosas las presiones internas en cada país para evitar la reducción y verificación que impone la ley para las emisiones de CO2.
¿Esto implica que la estrategia del Día de la Tierra es una pérdida de tiempo? No. El proceso iniciado por las Naciones Unidas es valioso, pues ha generado una comprensión científica del tema del clima y ha significado un llamado general a la acción. Y el mecanismo que esta conferencia ha puesto en marcha y que permite que los países desarrollados y las empresas compensen sus emisiones de gases ayudando a financiar la protección de las selvas tropicales, si llega a funcionar, sería de enorme valor.
Un gran tema
De todos modos, yo sigo estando a favor de la Carrera por la Tierra. Creo que evitar la catástrofe del cambio climático es un tema de gran magnitud. El único motor lo suficientemente poderoso como para lograr un impacto efectivo en la Madre Naturaleza es el Padre Codicia: el mercado. Sólo un mercado regulado, con incentivos que estimulen innovaciones masivas en fuentes de energía limpias y no contaminantes, es capaz de hacer mella en el calentamiento global. Y ningún mercado puede hacerlo mejor que el mercado norteamericano.
Por lo tanto, los partidarios de la Carrera por la Tierra deben concentrarse en lograr que el Senado norteamericano apruebe una ley energética que grave a largo plazo las emisiones de carbono, para que el país se convierta realmente en líder mundial en tecnologías no contaminantes. Si predicamos con el ejemplo, muchos nos seguirán por imitación, y no obligados por un tratado de las Naciones Unidas.
Durante la Guerra Fría, tuvimos la Carrera Espacial: ¿quién sería el primero en llevar a un hombre a la Luna? En esa carrera competían sólo dos países, y sólo podía haber un ganador. Hoy es necesaria la Carrera por la Tierra: ¿quién es capaz de inventar las tecnologías menos contaminantes para que hombres y mujeres podamos vivir a salvo aquí, en la Tierra?
Quizá lo mejor que podría haber hecho el presidente Barack Obama aquí, en Copenhague, era dejar en claro que Estados Unidos se propone ganar esa carrera. Lo único que tenía que hacer, durante su discurso, era mirar a los ojos al primer ministro de China y decirle: "Voy a lograr que nuestro Senado apruebe una ley de energía que grave las emisiones de carbono para llevarles la delantera en tecnologías no contaminantes. Esa es mi apuesta. Que empiece el juego".
Porque si logramos que Estados Unidos compita con China, que China compita con Europa, que Europa compita con Japón y que Japón compita con Brasil, podremos reducir rápidamente la curva de innovación-fabricación y abaratar los costos de autos eléctricos y baterías solares y eólicas, para que ya no sean productos de lujo para las naciones ricas sino artículos de consumo que las naciones del Tercer Mundo pueden usar y hasta producir.
Si uno empieza la conversación con la palabra "clima", quizá tenga el apoyo de la mitad de los estadounidenses. Si uno empieza con la idea de dar nacimiento a "una industria completamente nueva" -una que nos haga independientes energéticamente, prósperos, seguros, innovadores, respetados y nos permita superar a China en la próxima gran industria global-, uno tendrá el apoyo de todo el país. Por una buena razón: aunque el mundo no se caliente un grado más, las proyecciones indican que de aquí a 2050 la población mundial crecerá de 6700 millones a 9000 millones, y serán cada vez más quienes quieran vivir como los norteamericanos. En ese mundo, la demanda de energías no contaminantes y automóviles y edificios eficientes se disparará hasta el cielo.
Y una Carrera por la Tierra liderada por Estados Unidos -una carrera basada en los mercados, en la competencia económica, en los intereses nacionales y las ventajas estratégicas- es una manera mucho más autosustentable de reducir las emisiones de carbono que un festival de compromisos voluntariosos y no vinculantes surgidos de una conferencia de las Naciones Unidas. Que la Carrera por la Tierra comience.

martes, 15 de diciembre de 2009

Estiman que se invertirán US$ 2.500 millones en energías renovables

iEco – Clarín – 15-Dic-09

El sector privado invertirá entre 2.000 y 2.500 millones de dólares para desarrollar energías renovables y eso generará unos 1.000 empleos, proyectó la cámara del sector. La estimación de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) se basó en las 22 ofertas para desarrollar proyectos de energías renovables que recibió el Gobierno en una reciente licitación.

La licitación 1/09, donde se presentaron los proyectos, fue convocada por la petrolera estatal Enarsa para obtener 1.015 MW de potencia de origen renovable, pero las ofertas superaron eso y llegaron a 1.460 MW. El total ofertado está compuesto por 1.200 MW de potencia eólica, 155 MW de biocombustibles, 22,5 MW de energía solar fotovoltaica, 24 MW de biogás, 51 MW de biomasa y 12,5 MW de hidroelectricidad.

El éxito de la licitación fue un primer paso para cumplir con la ley de energías alternativas 26.190/06, que establece que para 2016 un 8% de la matriz energética debe estar cubierto por energías renovables. "El resultado de la licitación, considerando el prestigio de las empresas y la cantidad ofertada, muestra que Argentina será un líder global en producción de energías renovables", afirmó el titular de CADER, Carlos Saint James.

Un estudio de New Energy Finance mostró que la industria global de energías renovables invirtió US$ 155.000 millones en 2008, lo que muestra un crecimiento anual promedio de 45% en los últimos cinco años.
Del total invertido, Latinoamérica captó aproximadamente US$ 12.000 millones (poco menos del 10%), aunque esta cifra viene incrementándose a un 145% interanual.


UN FIRME PASO ADELANTE PARA LA INDUSTRIA DE LAS ENERGIAS RENOVABLES

Noticia de la Cámara Argentina de Energías Renovables (http://www.argentinarenovables.org/)

Buenos Aires, 14 de diciembre de 2009. El Gobierno nacional anunció esta tarde los resultados de la licitación GENREN, a través de la cual se presentaron 22 ofertas por 49 proyectos de generación energética a través de fuentes renovables por un total de 1461 megawatts (MW), superando así las estimaciones oficiales de 1015 MW en un 46%. El total ofertado se encuentra compuesto por 1203 MW de energía eólica, 155,4 MW de biocombustibles, 54,1 MW de biomasa, 22,5 MW de energía solar fotovoltaica, 14 MW de biogás, y 12,7 MW de energía mini hidroeléctrica. El evento se llevó a cabo en el Salón de los Científicos de la Casa Rosada con la presencia de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, el Ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, y el Secretario de Energía, Daniel Cameron, entre una nutrida concurrencia de funcionarios y empresarios del sector.


La licitación GENREN había sido lanzada por el Poder Ejecutivo en mayo del presente año con el fin de dar cumplimiento a lo establecido en la Ley 26.190/06 y comenzar a generar con recursos renovables el 8% de la demanda eléctrica a nivel nacional. Si bien la licitación original sólo contemplaba la compra de 1000MW, el ministro de Vido puntualizó que el Gobierno hará todo lo posible para completar la compra del total ofertado. Según estimaciones de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), el monto final de energía contratado por el Estado estimulará una inversión privada de más de dos mil millones de dólares y generará al menos 1000 puestos de trabajo, dependiendo del origen del equipamiento utilizado.

Tras el anuncio, Carlos St. James, presidente de la CADER, mostró su optimismo con respecto al futuro:"El resultado de la licitación, teniendo en cuenta el prestigio de las empresas involucradas y la cantidad ofertada, deja en claro que nuestro país está llamado a ser un líder global en la producción de energías renovables. También es una clara demostración de los logros que se pueden obtener cuando se produce un diálogo fluido y articulado entre el sector privado y el Gobierno, como ocurrió en este caso".

Tal como puntualizó la CADER en su libro Estado de la industria eólica Argentina, publicado en mayo del presente, nuestro país posee un potencial inigualable a nivel mundial para la generación de energía eólica, hecho claramente constatable en los 1200 MW ofrecidos por las empresas de la industria que participaron de GENREN. Según Mauro Soares, presidente del Comité Eólico de CADER, "La licitación presentó un nivel de actividad e interés muy significativos. La cantidad de proyectos presentados fue muy gratificante para nuestro sector; a partir de ahora podremos finalmente ver a la energía eólica integrada a nuestra matriz de abastecimiento de energía. Seamos todos bienvenidos al despegue de la industria eólica en Argentina. Mis felicitaciones a todos los oferentes y a todos aquellos que trabajaron para hacer esto posible." A su vez, Sebastián Kind, co-autor del estudio mencionado y miembro del Comité Directivo de CADER, puntualizó: "Hoy quedó demostrado un alto grado de confianza; más de 1400 MW de ofertas sientan con éxito las bases de un futuro renovable próspero. Argentina tiene en sus manos una oportunidad única para generar avances sin precedentes en su desarrollo tecnológico y en la formación de recursos humanos y de contar con energía limpia y competitiva para su futuro".

Según un estudio reciente publicado por New Energy Finance, con base en Londres, la industria global de energías renovables invirtió en 2008 hasta $155 mil millones de dólares, lo que representa un crecimiento anual promedio de 45% en últimos cinco años. Del total invertido, Latinoamérica captó poco menos del 10%, aproximadamente $12 mil millones de dólares, con la salvedad de que esta cifra se viene incrementando a un ritmo de 145% anualmente.


ENARSA ABRE OFERTAS PARA ADJUDICAR 1.015 MW EN ENERGÍAS RENOVABLES 
Por Ernesto De Paola - BAE (publicado en http://www.enarsa.com.ar)

Buenos Aires, 10 de diciembre de 2009. La licitación de ese potencial eléctrico en fuentes renovables amparada en la ley 26.190 despertó fuerte interés entre firmas del país y del exterior. El negocio eólico irrumpe como el de mayor atractivo por la potencialidad de los vientos del país. Los parques eólicos pasarán de un potencial de 29 a 500 MW

El lunes próximo Enarsa anunciará la apertura de más de treinta sobres presentados en la licitación de la futura provisión de 1.015 MW en energías renovables. Según técnicos vinculados con esos negocios eléctricos, los oferentes podrían aportar el ingreso de inversiones por más de u$s1.500 millones, para cuya amortización contarán con el reaseguro de contratos a término de venta de energía por un plazo de quince años.

Por supuesto que las adjudicaciones se resolverán por el menor precio cotizado por la provisión de esa futura energía, cuya comercialización tendrán garantizada. Tal como aconteció en la etapa inicial de las privatizaciones de las grandes usinas térmicas, como Costanera, Central Puerto o San Nicolás, que contaron en 1992 con contratos a término en ese momento determinados por un plazo de ocho años a razón de u$s40 el MW/hora, ahora los interesados en esas fuentes renovables tendrán su inversión asegurada. En el arranque de las privatizaciones eléctricas lo que buscó el Estado fue asegurarse la ejecución de obras de repotenciación y la instalación de ciclos combinados en esas viejas usinas que parecían próximas a ver finalizar su vida útil y que funcionaban con muy bajos parámetros de disponibilidad operativa.

Ese factor había sido, a fines de 1988 y comienzos de 1989, desencadenante de la mayor crisis eléctrica que padeció el país, colapso que obligó a la aplicación de apagones programados de energía para suprimir demanda, cosa que nunca más volvió a ocurrir.

LICITACIÓN
Ahora, ante los desafíos que plantea el temido cambio climático, así como la conveniencia estratégica de tener que acotar el consumo de gas natural, fuel oil y gasoil en las usinas térmicas, la licitación de Enarsa puede evaluarse como un saludable replanteo producto del retorno de la planificación energética que volvió a liderar el Estado. En la década del ’90 los inversores privados se lanzaron a instalar más de 6.600 MW en ciclos combinados pero sin asegurarse que existiera una apropiada disponibilidad de gas natural.

En reacción frente a la crisis que se evidenció en la oferta de gas natural por la falta de oportunas inversiones en la exploración petrolera, el Gobierno a partir de mayo del 2004 encaró las obras de elevación de la cota del embalse de Yacyretá. En agosto del 2006 se relanzó a pleno el Plan Nuclear que estaba literalmente paralizado resolviéndose terminar Atucha II, la extensión de la vida útil de Embalse y la próxima contratación del proyecto de una cuarta usina de potencia (Atucha III). Luego Enarsa preparó su licitación de 1.015 MW en energías renovables previéndose además encarar (con Brasil) los aprovechamientos hidroeléctricos de Garabí y Roncador, el montaje de una usina en el brazo Aña Cuá de Yacyretá y las obras de Chichuidos I, La Barrancosa y Condor Cliff.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Energías Renovables en Argentina y el Desafío de la Mitigación del Cambio Climático

(La presión internacional y la necesidad de adaptación de Argentina y el Cono Sur)

PUBLICADO EN ELDIAL.COM - SUPLEMENTO DERECHO AMBIENTAL - 14-Dic-2009

Por Máximo Cafici (*)
"El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor"
Confucio (551-479 a. C.)

Abstract:
Renewables Treatment Promotion in Argentina and the Mitigation Needs of the Climate Change Challenge and Technology Transfer in South America
Legal and Institutional Framework
The Argentine legal system is enabled at a federal level, which means –in short terms- that the different regions or provinces (like Chubut, Santa Cruz or even the Buenos Aires Province in the Patagonian region) maintain its own regulatory competence inside its overall national territory. (Art 124 National Constitution)
At a federal level, Argentina regulated environmental matters through the Environmental General Law 25.675 in an effort to describe the minimum standards expected for all jurisdictions, in different resources (eg. air, soil, forestry, water)
The electric energy regulations (Law 24.065) includes the management throughout the Energy Secretary of the Federal Planification, Public Investments and Services Ministry. This authority is in charge of tariffs negotiation, availability of the resources and the creation of plans related with new energies and the law covers the generation, transport and energy distribution.
Within this framework, the renewables energies also have their own legal treatment like the eolic initiatives (Law N° 25019 – Decree N° 1597/99) – one of the earlier green regulations, since year 1998- that establishes the incentives for the wind power sector and its nowadays under use in the patagonic regions where the wind resource shows its great potential.
Biofuels and Hidrogen systems are also covered by Law 26.093 and Law 26.123.
During the year 2006, the Federal Congress enabled Law N° 26.190 of Renewable Energies which had been also regulated by Decree 562/2009. Basically, the different renewables regimes in Argentina establish advantages in percentages for the green generation activities:
Investment promotion Law 26.360 with accelerated reimbursement of the value added tax (VAT or IVA in spanish) paid on purchases of capital goods and other materials related to investment projects, accelerated depreciation for machinery and equipment related and depreciation also for reduction on tax burden during the first years of the project. Environmentally friendly projects (like biomass with a sustainable basis) may apply for both incentives.
The Incentive Forestry Regimes is treated by Law 25.080, which grants different fiscal and economic benefits for these kind of investments, and states fiscal stability for a thirty years period (may be extended for twenty more years); offers accelerated depreciation for equipment investment, construction and infrastructure during the first three years and VAT refund applied to the purchase of import of goods or services to be used in production process and non refundable financial aid for small companies (up to 500 ha.) The authority in charge is the Agricultural, Livestock, Fisheries and Food Secretary of the State.
On the other hand, and related to the deforestation and climate change matters, the Congress enabled Law 26.331 of Environmental Protection and Minimum Standards of Native Forest, that asks the federal jurisdictions for territorial planification and prohibits several deforestation depending on the regional species. It had also been regulated throughout Decree 91/2009.
Despite the availabity of natural resources, local regulations still need the support of additional tariffs and legal certainty to turn viable the alternative energy scene.
Climate Change aspects, deforestation matters related and renewable energy plans are associated in a unique way to adopt future decisions towards the sustainable management challenge, discussed in the Copenhagen Conference (Cop 15).

i) Introducción
El presente artículo se encuentra dirigido al análisis de las barreras técnicas, culturales y financieras frente al escaso desarrollo de las energías renovables en Argentina, aún frente a la variedad de recursos naturales disponibles, extensión territorial y medidas de apoyo al sector que -a priori- lucen como insuficientes frente al avance y necesidad de adaptación al cambio climático.
Por otra parte, no es novedad la presión global y los compromisos asumidos globalmente cuando la sociedad internacional vislumbra el reemplazo del Protocolo de Kyoto (en el marco de la Convención Marco Sobre Cambio Climático) por un instrumento vinculante que genere nuevas acciones en conjunto contra el avance del fenómeno climático y la deforestación, proyectado nuevamente en función de la responsabilidad común pero diferenciada de cada Estado en virtud de su desarrollo empresarial a partir de la revolución industrial.
ii) Regulaciones Energéticas y Renovables en Argentina
La Ley 24.065, en vigencia desde el año 1992, regula la generación, transporte y distribución de electricidad, caracterizándolo en nuestro sistema como un servicio público, de interés general. Mediante este régimen, de características privatistas, la autoridad de aplicación (Secretaría de Energía de la Nación) mantiene la potestad exclusiva de regular las tarifas, términos y condiciones de la transmisión y regulación del comercio interjurisdiccional e internacional.
En el mercado argentino se han ido presentado nuevas propuestas de incorporación de fuentes de energía renovables, las cuales hacen frente a distintos obstáculos, tanto estructurales y de infraestructura como de costo-beneficio.
La energía eólica y solar fueron las primeras en lograr una regulación adecuada, probablemente, como resultado de una tradición histórica en la Patagonia ligada al uso del recurso eólico, un recurso muy favorable dados los intensos vientos existentes en la región costera patagónica, quizá los de mayor aptitud a nivel mundial. De este modo, se instalaron los primeros aerogeneradores en la región. A partir de la modificación de las políticas energéticas de la década del noventa, comenzó a difundirse y ampliarse la generación eólica en función de las instalaciones efectuadas en zonas cercanas a Comodoro Rivadavia, y mediante el apoyo y fortalecimiento institucional de cooperativas que apoyan este tipo de iniciativas, mejorando así la calidad de vida de sus ciudadanos.
La Ley 25.019 de 1998, reglamentada por Decreto Nº 1.597/99, declaró de interés nacional la generación de energía eólica y solar, con la previsión de determinadas ventajas competitivas, como una remuneración puntual determinada por el reconocimiento de un centavo por kWh generado por equipos eólicos[1] y ofreciendo estabilidad fiscal por quince años. Es tal vez un primer marco ligado a las energías renovables en Argentina, que le abre las puertas a las provincias[2] para continuar incentivando el mercado no convencional, objetivo también perseguido en el marco de la revolución verde impulsada por bloques con intereses comerciales y sustentables, como en el caso de la Unión Europa.
En este sentido, tanto la Provincia de Chubut como las de Santa Cruz y Buenos Aires, apoyaron las políticas de incentivo a las energías renovables legislando en esa dirección, sin perjuicio de lo cual, hasta la actualidad, las medidas no parecen ser suficientes para impulsar al sector.[3]
El Régimen de Regulación y Promoción para el Uso Sustentable de Biocombustibles e Hidrógeno fue sancionado en el mes de abril de 2006 con un plazo de vigencia de quince años, mediante la Ley 26.093. Esta norma promueve la producción y uso sustentable de biocombustibles (entendiendo como tal al bioetanol, biodiesel y biogás) y establece requisitos, condiciones y normas de calidad a la cual deben ajustarse este tipo de combustibles. A su vez incorpora una serie de beneficios promocionales (diferimiento de impuestos y tratamiento fiscal de inversiones, devolución anticipada del Impuesto al Valor Agregado y amortización del régimen de ganancias) pero fundamentalmente fija un porcentual de mezcla con combustibles fósiles en el orden del 5%, a operar desde el cuarto año de vigencia, es decir, a partir del año 2010, en agosto de 2006, se sancionó el Régimen para el desarrollo de la tecnología, producción, uso y aplicaciones del hidrógeno como combustible y vector de energía, mediante la Ley 26.123.
A fines del año 2006, el Congreso Nacional aprobó el “Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía destinadas a la Producción de Energía Eléctrica”, Ley N° 26.190, declarándolo de interés nacional y destinándolo al servicio público y a la investigación para el desarrollo tecnológico y fabricación de equipos con dicha finalidad. La Ley se encuentra recientemente reglamentada por Decreto 562/09.[4]
Este sistema establece como meta el logro de una contribución de fuentes renovables hasta alcanzar el 8% del consumo de energía eléctrica nacional (Art. 2º), a obtenerse en un plazo de diez años contados desde su inicio. Define a las fuentes renovables como aquellas “no fósiles: energía eólica, solar, geotérmica, mareomotriz, hidráulica, biomasa, gases de vertedero, gases de planta de depuración y biogás”, excluyendo los usos de la Ley de Biocombustibles.
En cuanto a la amortización acelerada de activos fijos, la Ley Nº 26.360 (marzo de 2008), de promoción de inversiones en bienes de capital y obras de infraestructura, prevé en su Art. 3º que “los sujetos que resulten alcanzados por el presente régimen podrán, conforme a lo dispuesto en los artículos siguientes, obtener la devolución anticipada del Impuesto al Valor Agregado correspondiente a los bienes u obras de infraestructura incluidos en el proyecto de inversión propuesto o, alternativamente, practicar en el Impuesto a las Ganancias la amortización acelerada de los mismos, no pudiendo acceder a los dos tratamientos por un mismo proyecto y quedando excluidos de ambos cuando sus créditos fiscales hayan sido financiados mediante el régimen establecido por la Ley 24.402 y/o por aquella norma que restablezca su vigencia y/o la modifique.”
iii) Debilidades y Fortalezas. Conclusiones
Las regulaciones comentadas se encuentran vigentes y aún así resultan al menos inconducentes para un real desarrollo de energías alternativas en nuestro territorio.[5] La meta fijada de un ocho por ciento al 2016 parece lejana al nivel de desarrollo actual local, si la comparamos con la necesidad -casi exagerada- del 20% al 2020 en la UE, la meta se convierte en utopía.
Las principales barreras aparecen a) desde un punto de vista financiero, dado que el comienzo de inversiones extranjeras en Argentina (si por ej. la energía eólica no es llevada adelante por el propio Estado) trae aparejada una serie de regulaciones que deben acompañar al emprendedor y que se encuentran ligadas al respeto por los contratos y la seguridad jurídica y, por otra parte, el costo subsidiado por el Estado Nacional; b) desde un punto de vista cultural: reconocer que la debilidad institucional puede ser suplida y complementada por el trabajo conjunto cooperativista de la sociedad civil, dado que las fuentes generadoras de energía ya están siendo reemplazadas por tecnologías verdes y amigables, que no generan emisiones (GEI); y c) barreras técnicas: ligadas tanto a los insumos por ser utilizados en emprendimientos de nuevas energías -que pueden ser importados transitoriamente-; como a la especialización técnica de los empleados ligados al uso de -por ejemplo- molinos eólicos, esencialmente las herramientas que permitan hacer frente a la crisis energética, con la necesaria formación y capacitación de los recursos humanos por incorporar a futuro.
La regulación local aún requiere medidas de apoyo concretas, precios pre-fijados de compra por parte del Estado Nacional o quien usufructúe o comercialice el servicio, y descargas impositivas que permitan sortear la falta de certeza jurídica, confirmando reglas claras a mediano y largo plazo.
Por otro lado, la comunidad mundial tendrá la oportunidad de reforzar las necesidades energéticas vía fuentes renovables a través de las decisiones que surjan en Dinamarca (y la eventual modalidad de reemplazo del Protocolo de Kyoto, vigente hasta el año 2012). Argentina debe continuar en la senda de investigación, formación de conocimiento y adaptación a las nuevas tendencias internacionales que continúan empujando las tecnologías limpias, su introducción y ampliación en el cono sur.
La financiación de los países desarrollados destinada a efectivizar el cambio de tecnologías que requieren los países en vías de desarrollo, se encuentra estimada entre los 400.000 y los 240.000 Millones de Dólares demandados por las Naciones Unidas, cifra que alcanza un promedio de 150.000 Millones estimado por la Unión Europea para solventar hasta 2030 la inversión tecnológica en Países no Anexo I (Sudamérica por ejemplo[6]). Sin embargo, el principal obstáculo se encuentra en la disputa entre países con grados de responsabilidad relevante en la lucha contra el cambio climático[7].
Por su parte, Argentina tendrá el desafío de adaptarse a la nueva era, con la facilidad de disposición de los recursos naturales necesarios: intensidad de vientos, extensión territorial y mano de obra disponible.
En definitiva, quedará en manos de la sociedad civil el apoyo y la demanda de ejecución de nuevas tecnologías (aportadas por países desarrollados y con deuda ambiental) que le permitan acoplarse a la realidad mundial, reduciendo el nivel de emisiones y atacando el problema central del cambio global.

(*) Universidad de Buenos Aires (1997). Universidad Austral.(1998). cafici@gmail.com


[1] Ley 25.019, Artículo 5. La Secretaría de Energía de la Nación en virtud de lo dispuesto en el artículo 70 de la ley 24.065 incrementará el gravamen dentro de los márgenes fijados por el mismo hasta 0,3 $/MWh, que serán destinados a remunerar en un (1) centavo por kWh efectivamente generado por sistemas eólicos instalados que vuelquen su energía en los mercados mayoristas y/o estén destinados a la prestación de servicios públicos. Los equipos a instalarse gozarán de esta remuneración por un período de quince (15) años, a contarse a partir de la solicitud de inicio del período de beneficio.
[2] Ley 25.019, Artículo 9. Invítase a las provincias a adoptar un régimen de exenciones impositivas en sus respectivas jurisdicciones en beneficio de la generación de energía eléctrica de origen eólico y solar.
[3] Fuente: Cámara de Comercio Argentino-Alemana, “Protección Ambiental en Argentina y Brasil”, 2008, y sus Notas referentes al Congreso Mundial Eólico desarrollado en Mar del Plata, octubre de 2007 (WWEC 2007).
[4] Decreto 562/09, fechado 15/05/2009. Si bien este decreto reglamenta la ley aún han quedado muchos temas inconclusos que deberán ser dictados por la autoridad de aplicación a través de normativa específica.
[5] Tech 4 CDM. Reunión Convocada por la Cooperación Española y su autoridad nacional de aplicación energética. Buenos Aires. Octubre de 2009 y Wind AR, organizado por la Cámara Alemana (Arg-Uruguay) desarollado en la Universidad Católica Argentina en Noviembre de 2009.
[6] Luisa Corradini, La Nación “Cumbre Climática y Desafío Colosal. Carrera Contra Reloj”, 6/12/2009. Sin duda es un trabajo a largo plazo, pero con síntomas ya confirmados. Las perspectivas de inacción hacia el año 2100 indican eventuales “desaparición de árboles (45%); desaparición y retroceso glaciar, y un promedio de 80 a 180 millones de personas en riesgo de acceso al agua potable”.
[7] The Economist. “Brasil y Asia dan lecciones de cómo reducir la pobreza” Diciembre de 2009. China y Estados Unidos son responsables del 40% de emisiones globales cada uno. Sin embargo es de destacar la reducción de pobreza lograda en países como China (bajó la pobreza del 84% en 1981 a un 16 % en 2005) y Brasil (del 17% al 8 %) e India (redujo del 60% al 42%) Estos tres países lideran en la actualidad la negociación y debate respecto a países “intermedios” con obligaciones, crecientes niveles de emisión presentados en países en crecimiento.